Tocar con la fuerza justa

Sandra Romo

Lunes, 3 de julio de 2017
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Si nuestro instrumento hablara, ¿qué nos diría? ¿Le gusta cómo lo tocamos?. Tocamos un instrumento, pero ¿qué tan conscientes somos de las formas, la textura, el peso, las distancias, el espacio entre nuestro cuerpo y nuestro instrumento?. ¿Realmente sentimos nuestro cuerpo, sus reacciones cuando contactamos con el instrumento, con su vibración, su temperatura, su resistencia?

El tono muscular es la propiedad que tienen los músculos de mantener una mínima tensión de manera pasiva. Representa tanto el grado de la tensión muscular como su calidad. Al palpar un músculo normal sentimos cierta consistencia, y ese es su tono, burdamente, pero ejemplifica, es como el que se crea cuando la gelatina cuaja. El tono de reposo, contiene a las articulaciones en su lugar, el tono postural es el que nos permite mantener una actitud postural así como la adopción de diferentes posturas dentro de esa actitud. Una actitud postural óptima durante la interpretación ya sea sentado o de pie, evita el cansancio. Aquí intervienen las partes del cuerpo que llamamos elementos estáticos, por ejemplo la pelvis, el cuello, y la espalda. El Tono en acción es el que acompaña a la actividad muscular durante la acción, su grado de activación varía según las fuerzas a vencer. El tono en acción está relacionado con la fuerza muscular y tiene injerencia con los elementos dinámicos que varían según el instrumento que se toque, es decir, en las partes del cuerpo donde se produce movimiento, como los dedos y las muñecas. En equilibrio, al músico le ́facilita el control de la velocidad y los matices

La fuerza muscular es la capacidad que tiene el músculo frente a una resistencia, permitiendonos voluntaria (como levantar objetos, empujar, lanzar, sostener, exprimir, etc.).

La propiocepción tiene muchas funciones, pero básicamente es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos y la posición relativa de partes corporales contiguas, regulando la dirección y rango de movimiento, y permitiendo reacciones y respuestas automáticas. Interviene en la consciencia corporal y en la relación de sentir al cuerpo en el espacio. Poder tocar con los ojos cerrados, nos habla de una propiocepción bastante bien lograda.

Durante la interpretación, pocas veces reparamos en lo que produce la calidad del sonido, no por parte del instrumento, si no por el propio cuerpo, y cómo esto está íntimamente relacionado con nuestra salud física. En música, utilizar arbitrariamente el termino “fuerza muscular”, puede generar que la modulación consciente del tono muscular y consciencia de la propiocepción queden a un lado. Se le ha atribuido mucho peso a lo que la fuerza muscular puede lograr, como por ejemplo para la independencia de los dedos, para generar resistencia (entrenamiento muscular), para generar ciertos “tonos” como los agudos o para generar “fortes”, e incluso lo he escuchado en términos de control.

Hagamos los siguientes ejercicios para comprender más este juego de palabras y su importancia de usarlas bien para una interpretación saludale.

  1. Te pido que des un aplauso “fuerte” con la mano derecha sobre la izquierda, escucha su sonido y siente el esfuerzo hecho y la calidad del movimiento. Ahora te pido que aplauda tu derecha sobre tu izquierda pero muy “relajado” soltando lo más que puedas tu muñeca, dejándote vencer por la fuerza de la gravedad, no luchando con ella, sino más bien ayudándote de todo el peso del brazo. ¿Cuál sonó más fuerte, brillante y abierto?, ¿En cuál te esforzaste más, cuál crees que resultaría más cansado de hacer por mucho tiempo?. ¿Notas como cuando escuchas la palabra fuerza, tu cuerpo se aprieta y como eso hace que el sonido “se retenga” sonando más apagado que cuando lo haces relajado?
  2. Te pido que hagas una pinza lo más fuerte que puedas, sosteniendo las yemas del dedo pulgar y del índice de la mano izquierda, y que mientras la sostienes intentes mover los dedos que te quedan libres, lo más rápido que puedas, ¿Es eso fácil o difícil?. Ahora vuelve a hacer la pinza pero esta vez utiliza una fuerza justa, para darte cuenta de cuál es la fuerza justa, la muñeca queda libre y la puedes mover fácilmente y sobre todo, ninguno de los dedos que quedan libres, reaccionan ante esa pinza. Vuelve a mover los dedos, lo más rápido que puedas. ¿Haciendo cuál de las dos maneras, crees que puedas llegar a conseguir mayor velocidad?.Esto es muy común en instrumentistas de cuerda, hacen unapinza con el dedo pulgar para trabajar sobre el brazo del instrumento, en vez de ayudarse con la gravedad, y otras partes del cuerpo, como el hombro.
  3. Toma un vaso de vidrio que contenga agua, de tal manera que queden en contacto la palma de la mano y los dedos y apriétalo con todas tus fuerzas. Muévelo haciendo giros con la muñeca evitando que se derrame su contenido. Ahora, intenta hacer lo mismo, pero disminuye la fuerza, buscando la fuerza justa, vuelve a girar el vaso con movimientos de muñeca, pero esta vez, trata de sentir, el peso del vaso, la temperatura, la calidad del movimiento. Y por último, consigue un vaso de papel (de preferencia cono, tú puedes hacer uno), llénalo de agua y vuelve a hacer la prueba anterior, ¿Haciendo cuál de los tres sientes que adquirir consciencia del tono muscular, fuerza justa, y propiocepción? ¿Con cuál desarrollarías más el control?
  4. Traslada estas nuevas nociones a tu instrumento. ¿Percibes la vibración en las cuerdas, del tambor, de la vibración en la boca? ¿Hasta qué parte de tu cuerpo llega esa vibración? ¿Percibes qué ocurre con los demás dedos (los libres) cuando pisas una tecla, una cuerda, una llave, reaccionan yendo a lo opuesto? De ser así, con tanta fuerza, estás lejos de generar independencia.

Cuando existen tensiones musculares equilibradas, aprovechamos la gravedad, nos conectamos con la propiocepción, el tacto y aprendemos a modular el tono muscular y la fuerza justa, el sonido resultante será por mucho, más cercano al deseado y además el acumulo de tensión muscular será menor, y si implementamos esto, en la vida cotidiana, nuestra corporalidad será de mayor calidad y disminuiremos el riesgo de padecer afecciones del aparato locomotor. Seguramente, el baterista de la película “Wiplash”, hubiera logrado una mejor gestualidad musical (¡esas pobres baquetas sangrantes!) si hubiera tenido al alcance estas nociones (por un auténtico maestro), pero en mi opinión, le era más importante “ser reconocido” que llegar a ser un “gran músico”.

Es ampliamente recomendado el trabajo de Evelyn Glennie, percusionista con déficit auditivo que desde su vivencia nos transmite “cómo escuchar realmente”.